Es una de las frases que más veces escucho en consulta: "me han dicho que tengo la creatinina alta y no sé qué significa". Detrás de ese número hay una pregunta importante —cómo están funcionando sus riñones—, pero también muchos matices. Ver una creatinina elevada no siempre significa una enfermedad renal grave, y entenderlo bien es el primer paso para no asustarse de más ni restarle importancia.
Qué es la creatinina y el filtrado glomerular
La creatinina es una sustancia que producen los músculos de forma constante y que el riñón elimina por la orina. Por eso su nivel en sangre es un buen espejo del funcionamiento renal: si el riñón filtra bien, la creatinina se mantiene baja; si filtra peor, se acumula y sube.
A partir de la creatinina, la edad y el sexo se calcula el filtrado glomerular estimado (FGe), que expresa en porcentaje aproximado cuánto está filtrando el riñón. Es un dato más útil que la creatinina aislada, y el que solemos usar para clasificar la función renal.
No toda creatinina alta es enfermedad renal
Antes de alarmarse conviene saber que la creatinina puede subir por causas pasajeras y reversibles:
- Deshidratación o una analítica hecha en un mal momento.
- Fármacos que elevan la creatinina de forma transitoria (algunos antiinflamatorios, ciertos antibióticos u otros medicamentos).
- Mucha masa muscular o un consumo elevado de proteínas o suplementos, que pueden dar cifras algo más altas sin que el riñón esté enfermo.
Por eso, ante una creatinina alta aislada, muchas veces lo primero es repetir la analítica en buenas condiciones y valorar el contexto, no sacar conclusiones con un solo valor.
Un número no es un diagnóstico. La creatinina se interpreta con la historia, la evolución en el tiempo y el resto de la analítica.
Cuándo sí conviene estudiarla
Hay situaciones en las que una creatinina elevada merece una valoración por Nefrología:
- Cuando se mantiene alta en varias analíticas o va subiendo poco a poco.
- Si se acompaña de proteínas o sangre en la orina.
- En personas con hipertensión, diabetes o antecedentes familiares de enfermedad renal.
- Si aparece de forma brusca (posible lesión renal aguda), que requiere atención pronta.
Qué hacemos en la consulta
El objetivo es responder a tres preguntas: ¿es real y mantenida esta elevación?, ¿es aguda o crónica?, y ¿cuál es la causa? Para ello revisamos su historia y su medicación, repetimos y ampliamos la analítica (incluido el estudio de la orina), y en muchos casos realizamos una ecografía renal. Con todo ello establecemos un diagnóstico y un plan para proteger la función renal y frenar su deterioro.
La buena noticia es que, cuando la causa se identifica pronto, muchas veces se puede corregir o estabilizar. Cuidar la tensión y la glucosa, ajustar fármacos, mantener una buena hidratación y un seguimiento adecuado marcan una diferencia real en el pronóstico.