La infección del tracto urinario (ITU) es uno de los motivos de consulta más frecuentes, sobre todo en mujeres. La mayoría de las veces se trata de una molestia pasajera y de fácil tratamiento; pero conviene saber reconocer cuándo una infección urinaria deja de ser banal y puede afectar al riñón. Esa distinción es la clave de este artículo.

Qué es una infección urinaria

Hablamos de ITU cuando microorganismos —casi siempre bacterias, con Escherichia coli a la cabeza— colonizan e infectan alguna parte de las vías urinarias. Según dónde se localicen, distinguimos dos grandes escenarios con pronóstico muy distinto:

La regla práctica es sencilla: cistitis molesta; pielonefritis, además, da fiebre y dolor lumbar. La fiebre cambia las cosas.

Señales de alarma

Conviene consultar sin demora si aparecen:

¿Cuándo debe intervenir el nefrólogo?

La mayoría de las cistitis las resuelve el médico de familia. La valoración por Nefrología o Urología cobra sentido en situaciones concretas: infecciones urinarias de repetición, pielonefritis, presencia de cálculos o alteraciones anatómicas de la vía urinaria, pacientes con un solo riñón o trasplantados, personas con enfermedad renal crónica o diabetes, y hombres con ITU (que siempre merecen un estudio más detenido). En estos casos, una infección puede dañar el tejido renal o ser la punta del iceberg de otro problema.

Prevención: pequeños hábitos que ayudan

Un matiz importante: no toda bacteria en la orina es una infección. En personas sin síntomas —salvo en el embarazo o antes de ciertas intervenciones— la llamada bacteriuria asintomática no suele tratarse, para evitar antibióticos innecesarios y resistencias. Diagnosticar bien es tan importante como tratar.

Aviso. Contenido divulgativo. No sustituye la valoración médica ni la prescripción de antibióticos. Ante fiebre o dolor lumbar, consulte pronto con su médico.
JA
Dr. Jorge Mario Alfonzo Juliá Médico especialista en Nefrología · Grup Clínica Girona
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