Quien ha sufrido un cólico nefrítico no lo olvida: es uno de los dolores más intensos que existen. Detrás está la litiasis renal, la formación de cálculos —"piedras"— en el riñón o las vías urinarias. Es un problema frecuente, con una alta tendencia a repetirse, pero también muy prevenible cuando entendemos por qué aparece.
Qué son y por qué se forman
Los cálculos son agregados sólidos que se forman cuando la orina está demasiado concentrada y ciertas sustancias —sobre todo calcio, oxalato y ácido úrico— cristalizan y se unen. No todos son iguales: los más frecuentes son los de oxalato cálcico, seguidos de los de ácido úrico, los de estruvita (asociados a infecciones) y otros más raros. Conocer el tipo de piedra es clave, porque orienta tanto el tratamiento como la prevención.
El cólico nefrítico
Cuando un cálculo se mueve y obstruye la vía urinaria, aparece el cólico: un dolor brusco e intenso en la zona lumbar o el costado que puede irradiarse hacia el abdomen y la ingle, a menudo con náuseas, inquietud y sangre en la orina. Muchas piedras pequeñas se expulsan solas con hidratación y analgesia; otras, por su tamaño o localización, requieren tratamiento para fragmentarlas o retirarlas.
Una piedra que provoca dolor con fiebre, o que impide orinar, es una urgencia: la obstrucción con infección no puede esperar.
Señales que obligan a consultar
- Dolor lumbar intenso que no cede con analgesia habitual.
- Fiebre o escalofríos junto con el dolor (posible infección sobre la obstrucción).
- Vómitos persistentes o incapacidad para orinar.
- Sangre abundante en la orina.
Prevenir nuevas piedras
La litiasis recidiva con frecuencia, pero las recaídas se pueden reducir mucho. Las medidas con más evidencia son:
- Beber más agua: el pilar de la prevención. El objetivo habitual es lograr una orina abundante y clara a lo largo de todo el día.
- Moderar la sal: el exceso de sodio aumenta el calcio en la orina.
- Mantener el calcio de la dieta: restringirlo suele ser contraproducente; lo aconsejable es un aporte normal, preferiblemente con las comidas.
- Cuidar la dieta según el tipo de piedra: limitar alimentos ricos en oxalato o el exceso de proteína animal y purinas cuando corresponda.
- Estudio metabólico en quienes forman piedras de repetición, para tratar la causa concreta.
Analizar la composición del cálculo y realizar un estudio de orina y sangre permite pasar de "esperar a la siguiente piedra" a una prevención hecha a medida. Ese es el objetivo del seguimiento en la consulta de Nefrología.